Otro

Como ese momento en que te das cuenta de que no eres feliz. 
Sonríes sin ser feliz;
amas sin sentir. 
Tu corazón late, pero no palpita al sonido de otra voz. 

Se me enfrió tu recuerdo, 
te me hiciste un sinsabor. Te dejé ir. 
Sentía tus caricias, escuchaba tu voz
pero ya nada me sorprendía, 
ya no eras tú mi dueño. 

Lo deseaba a él. 
Añoraba cada facción, cada mirada,
y su voz, tan cálida como la imagen de mi espalda entre sus brazos. 
Ya no te deseaba a ti. 

¡Qué dilema el de no amar!
Difícil delatar mi pasión y desbordar el cauce de lo nuestro: la costumbre. 
Nunca habías sido lo que pedí,
el problema fue que él si lo era. 
Y me lo recordaba en cada sueño, en cada velada nocturna que compartíamos. 
Lo soñaba, lo deseaba. 

Es mejor zarpar lejos de una isla en donde otros ya se hundieron,
donde los náufragos son tantos que ya no hablan,
no desean. 
Separados estaríamos mejor;
yo con él, tú contigo. 
No eras tú, era yo. 


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