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Mostrando entradas de septiembre, 2014

Días Perfectos

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Días perfectos,
A tu lado.  Con sonrisas.  Con ilusión. 
No puedo evitarlo, Mi nueva droga lleva tu nombre, Tus ojos, tu boca Y el sonido de tu voz... Tan grave y perfecta como si fuese todo un sueño, Y no quisiera despertar. 
Mis días perfectos son aquellos que puedo disfrutar a tu lado, compartiendo nuestras soledades como si estuviera destinado a ser así.  Con tu compañía como el ingrediente perfecto,  para hacerme sentir viva, Sintiéndo el aire en mi cara, la brisa en mi piel,  tu mano encajando con la mía... Los latidos de mi corazón. 
No sé en qué momento apareciste, Aún ahora dudo incluso que existas en verdad.  Eres mi más maravilloso golpe de suerte, Mi primer y único amor, Mi hombre soñado, El verdadero tesoro de mi vida, Lo único que no quiero perder jamás, Cada uno de mis días, perfecto.  

Perfecta Yo

Ella iba a ser todo lo que yo alguna vez soñé ser...
Iba a representarme,
a ser mejor que yo,
iba a ser perfecta...

Seríamos dobles,
gemelas, quizá...
Seríamos inseparables,
como dos hermanas de la misma madre que nunca se conocieron,
pero siempre se apoyaron.

Ibas a ser mi álter ego,
la niña que siempre soñé criar,
la versión perfecta de mí,
pero te revelaste.

Hoy en día no te recuerdo,
no te pienso, ni me preocupo por tí
tú escogiste tu camino,
fuiste mi traición más sádica y hermosa
Y así, como te enterré te recuerdo,
Preciosa.

Miedo

El miedo nos hace sentir vivos,
Nos mantiene respirando... El latir de nuestro corazón básicamente depende de eso: del miedo. 
Odio tanto sentir que mi estómago se revuelve, Que estoy nerviosa.  Lo odio.  Pero a la vez también lo amo, porque sé que es mi motor de vida. 
Los nervios son naturales, Una manera muy natural de hacerme sentir que puedo llegar a ser mejor que quienes me rodean.  De cierto modo, mis miedos son también mi impulso a demostrarle al resto lo buena que puedo llegar a ser... Son un recurso macabro, Algo sombrío y cruel.  Feroz.  Una manera muy romántica de impulsarte a ser vil con aquellos de tu entorno.

Nunca fui tan romántica

Nunca fui tan romántica,
nunca lloré.
Nunca ahogué con mis penas las almohadas repletas de suaves plumas sobre mi cama,
nunca amé.

Viví como debía,
quise, sí,  quise mucho...
pero nunca fui capaz de amar,
de darlo todo por tí, Por nadie.
no, si de todas maneras nunca lo hiciste tú por mí tampoco. 

Nunca sufrí por amor,
jamás te pensé a deshoras,
nunca te invoqué en mis pensamientos de las tardes de invierno,
no te lloré tardes enteras,  no te extrañé.

Mi corazón permaneció inerte,
tu despedida sólo fue otro adiós. Una más de muchas dolencias que se convirtieron en recuerdo, En tiempo perdido. 
no intenté llamarte, ni dedicarte canciones con letras afanosas y deprimentes.

No te sufrí.
No me doliste.
No te lloré.

Nunca fui tan romántica.