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Mostrando entradas de junio, 2015

Mujer

Se te ve hermosa en ese vestido de negro. Te ves esplendorosa.  Tus ojos con manchas negras y lágrimas de cristal te lucen muy bien.  Hermosa tu dermis llena de cicatrices y dolor. 
¡Cómo se aprecia tu soledad!  Combina perfecto con ese hombre a tu lado.  Hacen una pareja casi tan bella como tu alma y su vacío. 
Fuiste fiel, fuiste sumisa.  Obedeciste, escuchaste consejos.  Dejaste a aquel único rayo de Sol que alguna vez resplandeció en tu vida.  Y te volviste oscura.  Enterraste tu corazón.  Te mataste con una pala. 
¿De qué te sirvió escuchar? ¿De que te sirvió amar?  Terminaste pagando una vida de mil años.  Siendo miserable a cada instante.  Moriste y divagaste por las calles, Siempre.  Sacaste tu alma llorando cada noche, Y tu dolor nunca cesó. 
Que bonita te ves de luto, mujer de nadie.  Salúdame a tu yugo y tu orgullo No te olvides de sufrir.  Mujer de honra. 

Retrato #2 (Sobre el día que se enterró mi alma)

Tener tu brazos como apoyo,  abrazarte, sentirte más mío que nunca.  Aunque un abismo amenace nuestro amor.  Para demostrarle al mundo que sí se puede amar  y vivir para contarlo.

Retrato #1

Somos aire. Somos nada.  Somos un juego al azar del destino.  Una pérdida de tiempo.  Una tragedia que se está escribiendo.

Entrega

Entrega. Decepción.  Dolor.  Heridas, sangre y muerte segura.  Muerte de la más exquisita y delicada fuente. 
Te lo di todo, y siempre me quedé corta.  Te odio.  Odio el amor.  Odio la sensación que me das.  Ser tu prisionera en esta burbuja de paredes,  Que se construyen solo de mi dependencia y capricho.  Estoy harta de vivir para ti, harta de amarte. 
Sufro de apnea gracias a tu forma tan sutil y romántica de hacerme mil pedazos, de una nueva manera en cada amanecer.  Nunca me sentí tan impotente.  Nunca sentí lo que era estar tan cerca de la muerte,  Y seguir viviendo aún. 
Tu amor me tortura, Cada día me desmiembra, Apaga mi luz, extingue mi llama. 
La entrega no es nada.  La entrega es solo la forma más adecuada para buscar a tu asesino.  Pedir a gritos que te saquen los sesos.  Desangrar cada vena, cada arteria.  Entregar tu alma a la oscuridad.  Extinguir cada nota de tu voz.

Te extinguí

¿Qué tiene de malo escribirte?
¿Qué de malo hay en pensarte?
En desearte,
en extrañarte y soñarte.

Te amo.
No comprendo cómo un sentimiento
puede complicarnos tanto la vida,
la respiración.
No te tengo,
te perdí,
me perdí a mi misma.
Y no logro encontrar la salida,
no recupero la sensación de estar viva.
No te respiro.

Muchas cosas suceden en la historia de nuestras vidas,
mi alma se ha topado con muchas otras,
he sufrido, he llorado, te he anhelado.
Llegaste y te fuiste.
Como un destello de luz desapareciste.
¿O fui yo quien te mató?

Soy asesina de mi propia vida.
Soy suicida.
Si todo lo que me daba vida eran tus besos,
tu roce, tu calor.
Abruptamente te enterré,
te ansié en las entrañas de la tierra,

Te corte la yugular,
te asfixié.
Te enterré con el más hermoso canto,
te convertí en polvo con mis latidos.
Por amarte, te hice desangrar.
Te extinguí,
y me estrangulé a mí también, de la forma más dulce.
Juntos por siempre, muertos por siempre.
Solos.
Tú y yo.

Perdido

Sentí que te perdía. Sentí que te perdía y suspiré,  desfallecí, Sentí cómo es que venga la muerte por ti 
Una simples palabras bastaron para cortarme en mil pedazos, Para hacerme volar con cadenas en mis brazos, El orden correcto de simples vocablos se encargó de extinguirme en segundos con una oración. 
¿Dejarte ir o retenerte? ¿Cómo iba a pedirte que te quedaras, si en ese momento ya te habías ido lejos de allí?  Me sentí una prisionera de tu sádica sed de venganza y amor, Temí por mi inquebrantable y frágil alma, que se partiría en pedazos al verte iniciar tu viaje. 
"Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde." Esa es la frase del perdedor, de quien ya murió.  Pero yo estuve sujeta por el breve hilo entre la luz y las sombras,  Por siglos.  las tinieblas me mostraban el perfecto cuadro de una vida sin ti.  Y sentí morir.

Sola

Te sienta bien la soledad. Estás empedernida en la búsqueda de una segunda mitad que nunca existió, Haciendo una sonrisa falsa cada vez que te preguntan por ese único elemento que te ha importado en la vida,  el amor. 

Con la necedad de pensar que en tu relación de solitario vives perfecto,  Qué hermoso será entonces ver tu ausente e invisible descendencia,  mujer de virtud interminable. 
Qué hermoso presenciar la escena de una mujer solitaria.  Que se llena de dolor.  Qué admirable.  Que rota y desgastada se oye tu voz, Que oscuros ojos reflejan ese vacío, Ese oscuro y abandonado corazón. 
Qué pena da verte, Buscando un ideal para que solo te destrocen más.  Qué inteligente.  Qué mujer de virtud.