Surgiendo en el silencio

Tus miradas cruzándose con las mías,
tus manos encajando con mis curvas, perfectamente,
tus labios sellando un sentimiento que gritamos al viento
con caricias, con sonrisas de complicidad y con abrazos.

Nuestros encuentros furtivos de medio día;
nuestros desvelos en madrugada, por placer;
nuestros caprichos de jugarle la vuelta a la soledad
mientras nos hacemos uno en alma y en espíritu.

Estas ganas de gritarle al mundo que te amo,
estas ganas de sentir tu calor conmigo, en todo tiempo,
estas ganas de decirle al resto que se olvide de mí, de la que era
antes de que llegaras a cambiar mi vida,
antes de que llegaras a enamorarme así.

Lo cierto es que fuimos
un enlace inesperado del destino.
No nos esperábamos,
pero actuamos justo a tiempo,
en medio de otros cuerpos esculturales y sudorosos,
con una cena familiar imprevista,
con unas cervezas y horas enteras de plática.
No planeamos nada y, a pesar de eso,
somos producto de una manera perfecta
de encajar tu vida con la mía.

Existen adversidades hasta en la literatura,
-no seremos perfectos, no va a ser fácil-
naturalmente las habrá también con nosotros.
Deberemos luchar por esto, por
el amor que perdura y que no se va,
pero lo haremos, una y mil veces,
porque no somos pasajeros.
Porque no nos adelantamos al tiempo de las cosas,
pero tampoco dejamos que se nos vaya de las manos.

Y es, con el pasar de los días y las noches, que
nos haremos más unidos,
nos verán cada vez más como a uno solo.
Nos habrán de envidiar...

Porque pocos amores hay
que sean tan reales como este
que está naciendo entre nosotros.
Pocos locos existen,
que se atrevan a quererse
como nosotros lo hacemos.
Pocos tienen la suerte
de ser tan anormales
y tan felices a la vez.

Imagen obtenida de: http://favim.com/image/4022185/

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