Espinas

A veces hay dolores que se guardan. 
Pequeños dolores que te matan. 
Son como pequeñas astillas en nuestra memoria,
Las que forman las tan tremendas espinas del rosal 
que luego se forma en nuestros corazones. 

Basta una palabra, una mirada, un cuadro
Con un breve instante nos volvemos otro, otra. 
Solo una decepción y viene la garantía de que cambiaremos por completo, 
por protección a ese frágil ser que fuimos antes del dolor. 

Así como matamos, nos matan. 
Podemos intentar iniciar una guerra y ver quien aguanta mas rasguños,
 más insultos, más astillas. 
Pero a la larga, somos nuestra propia ruina,
Lastimamos y nos dejamos lastimar. 
Todo porque algún día, -por confiar- alguien más nos lastimó cuando no debía. 

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